domingo, 23 de noviembre de 2014

ACEPTA LA LLAMADA Y... ¡EMPRENDE!



Por todos es sabido que una gran historia cuenta el viaje de su héroe, después que algún suceso inesperado vuele por los aires su zona de confort. El resultado suele ser victorioso ante las vicisitudes que el mundo decide enfrentarlo. 

La magia comienza con la llamada que recibe el héroe, del narrador, para introducirlo en un viaje a lo desconocido. Viaje donde él descubrirá sus miedos y fortalezas, angustias y talentos, limitaciones y crecimientos; mediante aptitudes adquiridas para descubrir cómo solucionar los conflictos de la trama.

El reinventarse con actitudes nuevas, descubrir herramientas, encontrar aliados, buscar opciones y saltar barreras, serán las fases previas para solventar engaños, traiciones, mentiras, trampas, abusos y demás frustraciones -acciones cotidianas que el oficio del escritor, pondrá al servicio del argumento-. 

Pero, aunque el héroe es siempre reconocido por algunos beneficiarios de la historia, es el escritor, en su solitario espíritu, el que agradece a la sociedad por haber leído su narración.

Las antiguas tradiciones, los grandes mitos, la literatura universal y todas las religiones han tratado el tema de este viaje, de la misma manera en que recibimos la llamada del inconsciente colectivo, por el deseo intrínseco de conquistar o transformar el mundo que nos rodea.

¿Por qué no aceptamos esa llamada?, ¿por qué huimos de ella?, ¿por qué no la escuchamos?...

Contrario a las historias fantásticas que solemos descubrir en otros relatos, ajenos a los nuestros, a veces, nos olvidamos de hacernos conscientes de nuestros miedos, valores, decepciones, confianzas, fracasos, éxitos, desilusiones, sueños… Y, según la manera en que decidimos narrar nuestra historia, que también podemos decidir el viaje de nuestro héroe.


Entonces, ¿por qué no puedo ser yo el escritor de mi propia historia? ¿Por qué no, ser el héroe de mi llamada?... ¿Por qué no?, si yo también puedo emprender mi propio viaje. Aunque nadie reconozca al escritor que llevamos dentro.

German Dario Ricaurte García
PNDV  



sábado, 1 de noviembre de 2014

LOS SÁDICOS


Convertido en urgencias de un hospital, nuestro garito se vio desbordado anoche sin que nadie imaginara la situación. 

El cuchillo que atravesaba la cabeza de Jack, tenía a la doctora en vilo y a los camilleros del S.A.M.U.R.  sin dar a vasto para atender a tantos heridos deambulando por todos los rincones. Era una pesadilla: los sádicos nos habían tomado desprevenidos y a más de uno lo habían cortado por las orejas, como a Jack.  La sangre salpicada sobre las vestimentas de nuestros invitados retorcía sus estómagos estupefactos y, al ver sus caras desfiguradas  por los cortes aserrados, se mostraban en carne viva todas sus heridas.
En las pesquisas de la policía, después de la llamada urgente de los vecinos, también cayeron dos agentes en las garras de los sádicos. El pánico se apoderó de todos los heridos haciendo que los gritos ensordecieran las voces de la comanda. Sin embargo, gracias a nuestro buen hacer como anfitriones, pudimos socorrerles.

Los policías de verdad, que llegaron más tarde, sólo aceptaron los cubatas una vez que identificaron a nuestros amigos, de la compañía de teatro Jack Hollander. Eso sí, nos prohibieron volver a celebrar cualquier otra noche de Halloween sin invitarlos.